Qué problema encontramos Los sectores de infraestructura impactan fuertemente en la calidad de vida de las familias, representando una dimensión ineludible a la hora de evaluar las condiciones de vida de los más pobres. El acceso a los servicios básicos brindar la plataforma necesaria para que los hogares pobres puedan salir de la pobreza -por ejemplo, el acceso a los servicios reduce el tiempo destinado a tareas domésticas como recoger agua y leña, el acceso a energía aumenta las posibilidades de formar pequeñas actividades empresariales-. La Argentina todavía enfrenta un reto en el logro del acceso universal a los servicios básicos, dado que el 30% de la población urbana carece de servicios de cloacas y de gas natural, mientras que el 15% de la población metropolitana carece del servicio de agua potable (Banco Mundial, Documento de Trabajo 5/03). Los altos costos de acceso y conversión domiciliaria que implican estos servicios representan una barrera económica importante para hogares pobres que carecen de reservas financieras y no cuentan con acceso al crédito. La reciente crisis económica que atraviesa el país ha empeorado de manera significativa la asequibilidad de los servicios de agua y energía, que actualmente absorben el 22% del ingreso de los hogares del primer quintil (Banco Mundial, Documento de Trabajo 10/03) En el año 2000, en el marco de una investigación cualitativa sobre el Programa de Mejoramiento Habitacional, advertimos la necesidad y el interés de los clientes de aprovechar el aprendizaje acumulado y el instrumento de crédito solidario para cubrir carencias de financiamiento existentes para el desarrollo de infraestructura urbana: redes públicas de gas y agua potable, saneamiento, iluminación o asfalto. |