El crédito es un derecho humano
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Te presentamos la historia de vida de Etelvina Campos, una mujer que creyó posible un cambio social a traves del microcrédito

Seguramente, una de nuestras provincias más lindas es Salta, de hecho nos referimos a ella como “Salta la linda”. Lamentablemente nuestra Etelvina no pudo disfrutarla, la falta de oportunidades, la promesa de una Buenos Aires pujante y llena de progreso hicieron que su padre tomara la decisión de emigrar, situación por la que pasaron muchos argentinos, “Vine desde muy chiquita a Buenos Aires, a los 11 meses vine de Embarcación, Salta, así que de allá no me acuerdo nada. Me instalé en una quinta en Manzanares porque a mi padre le habían dado un trabajo y después de eso mi viejo se fue a trabajar a un horno de ladrillo, luego me fui arrimando mas al barrio en el que estoy viviendo ahora, el barrio Irigoin”

 

Etelvina (Foto) decidió, debido a necesidades económicas, ayudar a sus padres. Salir a trabajar era la opción, Cuero Argentino, la vio empezar a desandar el camino de poder lograr tener el terreno propio. Luego fue Lencerías Etan, pero ya no importaba el lugar ni la empresa; años después y con mucho esfuerzo el terreno y la construcción de la casa propia fue una realidad, “en ese momento yo trabajaba en capital y después compré un terreno donde estaban viviendo mis padres donde hicimos la casa, tardamos como tres años. En Argentina la mayor empresa constructora es la gente pobre”
El tiempo pasó, los vínculos sociales se fortalecieron. Las amistades producidas en los ambientes informales de las empresas comenzaron a generar las actividades propias de la gente y su socialización. Una visita a la casa de una amiga, salir a pasear y finalmente se produjo esa noche mágica donde el tiempo parece que se detiene  y solo importa lo que tenemos ganas de sentir.

Seguramente a Etelvina le paso esto, aquella noche en el cumpleaños de esa amiga.

Se puso de novia, se casó y se mudó de la casa de sus padres. El marido inició la construcción del nuevo hogar donde tuvieron tres hijos.

Hoy recuerda que el tiempo cura, sana y repara, pero el fallecimiento de aquel muchacho que la supo hacer feliz no deja de evidenciar algún punto de sutura, de esos que la vida te propina, como una suerte de peaje por transitarla.

“En ese momento había muy pocas casas en el barrio, había una casa cada dos cuadras. Estábamos rodeados de campo. Las casas  tenían  como 10 lotes y criaban animales. No había luz, entonces los vecinos se empezaron a juntar para traerla”.” Hace 16 años que soy viuda y después de que él murió empecé a sacar los créditos con la Fundación. Al principio mi marido trabajaba, compraba los materiales y hacia la casa”. La vida con su marido fue maravillosa. Sus objetivos eran firmes y claros “criar a los hijos” y “soñar con poder terminar la casa”. Etelvina tuvo que continuar con estos objetivos, su hijo mayor repitió la historia y salió a trabajar.

 Foto: el Equipo de trabajo del Programa Microcréditos Solidarios de FPVS

“Tengo vecinos que son amigos hace mucho tiempo y muchos ahora están trabajando en el Proyecto para traer el gas, son promotores en el Proyecto Unión de Vecinos en Acción. Los vecinos son los que hace muchos años se juntaron, compraron los cables y trajeron la luz al barrio. Actualmente no tenemos agua corriente ni cloacas, no hay nada.  En el barrio cuando llego la Fundación fue muy bueno porque podías seguir haciendo algo en tu casa cuando no estaba terminada. Yo, por ejemplo, adelante puse rejas y ahora estoy haciendo un comedor. También quiero que la cocina esté fuera de mi pieza. Atrás quiero desarmar porque mis hijos son mecánicos y quiero que tengan el garage, porque los dos tienen auto y no hay lugar para dejarlo adentro y afuera no lo pueden dejar porque está el miedo de que te lo roben”. Por otro lado Etelvina nos contó que para los arreglos que hace contrata a alguien cuando tiene los medios para hacerlo. “Ahora  quiero engancharme con los créditos de mejoramiento de baños y cocinas (se refiere a poder obtener un préstamo del Programa Chau Balde que consta en el mejoramiento por módulos de los baños y cocinas). “Con los créditos pude construir dos piezas más. Esto último lo hice a partir  del año 95 que fue cuando empecé a sacar créditos. Cuando vino la Fundación yo empecé enseguida a ser cliente. Para el primero me junté con una prima que tengo en Derqui (localidad del Partido de Pilar), con una vecina de ella y con otra familia. Lo tuvimos activo como por 5 años. Luego, cuando empezó la crisis, no pudimos seguir renovándolo”

 

“Más adelante llegó Silvia Molina (trabajó en Fundación Pro Vivienda Social desde el año 1996 hasta el 2006) con una carta y nos dijo que estabanpor iniciar los créditos nuevamente y que estaban buscando gente para trabajar en la Fundación. Ella nos dejó la carta y nos reunimos en La Huella (centro de organizaciones comunitarias ubicado en Cuartel V). A unos cuantos nos llegó la convocatoria y había distintos proyectos: el de los Microcréditos, el del Gas y también estaba la Escuela Huerta. Mi hermana se quedó escuchando lo de los créditos y yo me fui a ver lo del gas. Pero como ella es maestra y no tiene mucho tiempo,  se sumó al proyecto del gas en el cual podía trabajar solo los fines de semana llenando los legajos. A mí me gusto mucho trabajar en lo que venía siendo clienta. En ese momento tenía que comprar una heladera así que me vino muy  bien poder trabajar. Y el proyecto delgas me gustó mucho así que también estoy colaborando ahí. Trabajar para mí barrio me gusta mucho porque trabajo para que mis vecinos tengan el gas, para que mejore el lugar donde vivimos, para ver si después se pueden seguir haciendo otros proyectos. Por ejemplo ahora el gas, después el agua, los pavimentos…”.


“Cuando la Fundación llegó a Cuartel V, luego de un tiempo, yo vi cambios en el barrio. La gente fue acercándose despacito porque no piden muchas cosas para poder ingresar. Y hay mucha gente que pudo acceder a los créditos, hicieron muchos mejoramientos, ya hay casas de dos pisos y la diferencia que hay con otras instituciones que dan créditos es que acá cobran un interés mucho menor. Que sea de a grupos es difícil (se refiere a la Garantía Solidaria que exige un mínimo de tres familias para solicitar un crédito) pero yo tuve buenas experiencias. El grupo nunca tuvo mora, son pagadores. Me parece mejor que sea de a grupos a que sea algo individual. Pienso que la gente de los grupos se van dando cuenta con quien juntarse. Hay gente que no puede pagar algún mes, entonces vos se lo pagas esa ves pero después ya no. Yo a un vecino de otro barrio, ante el miedo que pueden llegar a tener a juntarse con otros vecinos para acceder a un crédito, les diría que se puede construir una confianza, que el grupo tiene que ser solidario, que sean buenas personas, que sean pagadoras. Yo les diría que tengan confianza y que prueben. Luego se van a ir dando cuenta de los integrantes que tienen en el grupo, que compromiso tienen”.

 

“Todas las cosas que hice y voy a hacer en mi casa no creo que hubiera podido hacerlas sin la existencia de este Programa, ya que por el bajo interés pude tener acceso. Cuando pasó la crisis del 2001 hubo mucha gente que no pudo pagar mas pero que luego, la mayoría, pudieron volver a pagar  sus deudas. El trabajo en la Fundación me gusta mucho, corro todo el día. Yo pare de trabajar como tres meses porque estuve enferma y ahora estoy levantando y  hay una persona que trabaja para mí y yo les estoy enseñando como hacer los grupos, estoy en las reuniones, todas esas cosas las enseñamos con mis compañeras para que después se puedan largar solas, me gusta muchos ser maestra”. 

 Foto: el Equipo junto con Evangelina Petrissa (Directora Ejecutiva de RADIM - Red Argentina de Instituciones de Microfinanzas) 

“Ahora que estamos con Cordial (se refiere a la alianza que se generó en los últimos meses entre Fundación Pro Vivienda Social y Cordial Microfinanzas) me parece muy bueno porque vamos a poder pagar mucho antes los créditos, esta bárbaro, la gente quiere que le den el dinero cuanto antes para empezar la obra. Además se va a poder pagar por Pago Fácil (red de cobranza líder en la Argentina que permite a la población realizar sus pagos personales sin costo alguno) lo cual lo hace mucho más sencillo. La gente trabaja hasta tarde por lo que ahora es mucho más fácil”.

La casa está terminada, los hijos están criados, las heridas de la vida aparecen en cada recuerdo. Los sueños de vivir mejor no solo se conservan, sino que además se intentan multiplicar. Fundación Pro Vivienda Social fue el lugar que Etelvina eligió primero como clienta, y luego como clienta promotora; para desarrollar su necesidad.

Hoy la observaba, estaba sentada en un escritorio completando un legajo de un grupo solidario, en definitiva ayudando a cumplir un sueño, tal vez pero solo tal vez igual al de ella. 

 


                                            Flyer del Programa Solidarios

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